El IICA en México

El IICA al servicio de la Agricultura y el Bienestar Rural de México


Amigos y usuarios del Instituto:

Desde mediados de los años ochenta y con mayor intensidad a partir del año 1994 como consecuencia de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. y Canadá, la economía mexicana ha experimentado una serie de profundas transformaciones. Entre ellas han sido muy notables la creciente exposición del aparato productivo nacional al comercio internacional y la desregulación en las acciones del Estado que tuvieron por objetivo procurar la modernización de México y una mayor inserción en el concierto de las naciones.  

La agricultura y las áreas rurales de México han sido significativamente impactadas por la aplicación de políticas agrícolas consistentes con ese marco de apertura y desregulación. Si bien los logros de este proceso han sido francamente beneficiosos para la economía en su conjunto, los resultados en términos de lograr un mayor progreso rural han estado, en general, por debajo de las expectativas que se tenían al inicio de las reformas. Amplias regiones del país han respondido débilmente a las nuevas orientaciones de mercado y a las oportunidades de diversificación productiva habiendo por lo tanto persistido las condiciones de pobreza rural y marginación previas. Otras regiones, aunque más dinámicas, las asociadas a las exportaciones de frutas y hortalizas por ejemplo, están luchando palma a palma para permanecer en el negocio agrícola, muchas veces en condiciones desventajosas frente a los competidores de EE.UU. y Canadá.

Estos resultados son sin duda el reflejo de rezagos estructurales largamente arraigados, más que una consecuencia del TLC, aunque el Tratado ha puesto crudamente de relieve tanto los viejos problemas como las deficiencias internas en infraestructura (las físicas y las comerciales) y, también, las conocidas asimetrías en los costos de los insumos y servicios entre los socios comerciales.  

Con por lo menos uno de cada cuatro ciudadanos mexicanos viviendo en áreas rurales con ingresos familiares provenientes tanto de actividades agropecuarias como de otras fuentes no agrícolas, aunque vinculadas al sector y a las posibilidades económicas del medio rural, así como de transferencias de fondos públicos en apoyo a los ingresos y de remesas del exterior, ambas con posibilidades de capitalización productiva, la Agricultura y el Medio Rural, sea desde el punto de vista productivo como el de la conservación del ambiente y los recursos naturales, son ciertamente estratégicos para el desarrollo económico y social de México.

Existe consenso acerca de la necesidad de realizar mayores inversiones en el medio rural así como de mejorar el impacto de las actuales, acompañándolas de políticas e instituciones activas tanto por parte del Estado como de la sociedad civil, que respondan en forma simultánea a la necesidad de reducir la pobreza rural e incrementar la competitividad y presencia de los productos agroalimentarios mexicanos en los mercados nacionales e internacionales.

Con la reciente promulgación en el 2002 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, México cuenta con un instrumento jurídico de excepcional valor para la promoción integral de los territorios rurales. Verdadero ejemplo de su género en América Latina, esta Ley se caracteriza tanto por el "enfoque territorial" de su mandato como por su llamado a valorizar las distintas funciones del medio rural: las económicas, las ambientales, las sociales y las culturales. El gran desafío será, sin duda, el de su implementación exitosa para lo cual el IICA está presto a colaborar.

En la última Cumbre Presidencial de las Américas (Ottawa, 2001), los Presidentes decidieron extender el mandato del IICA mas allá de la cooperación técnica incluyendo la promoción del diálogo y el consenso en las áreas críticas para la agricultura, el ambiente y el desarrollo rural, en el marco de los esfuerzos de los países para impulsar la integración y la prosperidad en nuestro hemisferio.

Mediante el reconocimiento del Gobierno, aprobado por el Honorable Congreso de la Unión, que otorga al IICA personalidad jurídica e inmunidades propias de un Organismo Internacional, la Oficina del Instituto en México mantiene instrumentos de cooperación con varias organizaciones públicas y privadas. Algunas son:

  • La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), como socio principal del Instituto, por medio del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y de la Subsecretaría de Desarrollo Rural.
  • La Secretaría de Relaciones Exteriores, por medio de la Subsecretaría de Cooperación Internacional.
  • El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y varias Universidades (Colegio de Postgraduados, Universidad Autónoma de Chapingo, Antonio Narro, Autónoma de México y Autónoma de Morelos).
  • La Fundación para el Desarrollo Rural y el Consejo Nacional Agropecuario.

Las diferentes áreas de Cooperación Técnica y capacidades del IICA se encuentran plasmadas en las diversas actividades programadas en los anexos técnicos y otras acciones colaborativas desarrolladas con los socios-usuarios institucionales. 

La Oficina del IICA en México se encuentra lista para continuar cumpliendo con los mandatos institucionales y redoblar sus esfuerzos para colaborar con los grandes desafíos del país en el logro de una agricultura próspera, económica y socialmente sustentable, para todos los pobladores rurales y la sociedad mexicana en su conjunto.

Edgardo R. Moscardi

Representante

Oficina del IICA en México